Traductor del blog

miércoles, 21 de abril de 2010

sábado, 17 de abril de 2010

Viaje a Egipto, 6º parte

Primer día que despertamos en El Cairo. La noche ha sido más relajada y aunque seguimos madrugando, los cuerpos se han recuperado. La cama del hotel es tan cómoda que cuesta despegarse de ella, pero el desayuno nos llama y además el día que tenemos por delante es bastante apasionante.

Después de dar cuenta de un suculento buffet, cogemos el autobús dirección a la mezquita de alabastro, primera parada del día. Gracias a que El Cairo es tan grande, el viaje en bus nos da la posibilidad de ver muchas partes de la capital que de otra manera nos serían imposibles ver por el escaso tiempo que disponemos. Llegamos a la Cuidadela de Saladino donde se encuentra la mezquita e impresiona su halo místico y su espacio, corrompido por supuesto por la marea de turistas que despojan de espiritualidad un lugar tan sumamente religioso.
Segunda parada del día, el mercado de Khan el-Khalili, el centro neurálgico de las compras para turistas en Egipto. Impresiona ver las calles llenas de tiendas en las que todos te dicen que entres a la suya porque tienen lo mejor y más barato; "Vamos Pantoja, vamos Shakira, entre, que no agobio". En fin, pues sí, agobiar, agobian, y mucho además. Lo que pasa es que estábamos en nuestra salsa y la visita fue demasiado corta puesto que teníamos la última parada del día. El museo Egipcio.

Fueron dos horas con Rafa en las que las explicaciones fueron claras, concisas y amenas. Vimos lo más importante del museo y sino llega a ser por la barbaridad que cobraban por ver las momias, Eki y yo habríamos ido a echar un vistazo. El tesoro de Tutankamon nos dejó impresionados gratamente, pero a medida que pasaba el tiempo, la gente notaba las piernas cansadas y las explicaciones se empezaban a hacer largas. Acabamos la visita bastante agotados y llegaba el momento de la despedida con Rafa, abrazos, besos y cada uno a lo suyo. Nosotros, aventurados como pocos, nos decidimos a probar suerte por El Cairo para comer y cuando veíamos que no estábamos en nuestro hábitat y que lo mejor iba a ser una retirada a tiempo, conocimos el restaurante "Le Grillon". Bueno, pues entramos ¿ no?.

Bueno, deciros que la experiencia fue positiva, el camarero, muy majo, hablaba en inglés y la comida era más que comible. Eso sí, el palo que nos dieron en la cuenta fue mayúsculo, solo les faltó cobrarnos por respirar y sentarnos. En fin, cosas del turismo. Después la segunda aventura del día. Coger un taxi. No por el echo de cogerlo, que es sencillo. Tampoco por el echo de negociar con él el precio ni hacerte entender para decirle qué hotel era el nuestro. No. La aventura empieza cuando entrás al taxi y te metes de lleno en el tráfico de la capital. ¡ Qué locura! ¡ qué extasis! pero cómo podrán conducir así. Con bocinazos, pasando de un carril a otro sin previo aviso, sin semáforos, sin señales... en fin, vivirlo para contarlo. Estoy seguro que cualquier occidental que coja el coche en El Cairo no sale vivo.

Llegamos al hotel y es tiempo de relax, el día ha sido duro y tenemos ganas de descansar. Por no tener, no tenemos ni hambre. Damos una vuelta por el hotel para que Eki lo viera y luego nos enclaustramos en la habitación. El sueño nos llegó solo, seguimos arrastrando lo de días anteriores y caemos como mosquitas en los brazos de Morfeo. Nos queda el domingo por delante, pero eso es otra historia...

jueves, 15 de abril de 2010

Otro corto de Pixar

Seguimos con la serie de cortos fantásticos de Pixar...

lunes, 12 de abril de 2010

For the birds

Os iré poniendo una serie de cortos de Pixar que merece la pena verlos, empiezo con este de los pájaros. Esperando que os guste...

sábado, 10 de abril de 2010

Viaje a Egipto, 5º parte

Esto del sonido del teléfono para despertarnos empieza a cambiar el caracter de la gente. Otro día más que vamos a arrastrar sueño durante el día, ¡ qué pesadilla son los madrugones!. Bien, reconozco que luego el día da más de sí, pero cuando suena el maldito teléfono me quiero morir.
Además, hoy es peor, porque hemos madrugado para coger un avión con destino El Cairo. Viaje al aeropuerto de Asuán, espera para embarcar y una hora de vuelo. Nos recogen en un autobús para empezar las excursiones del día, bueno, la excursión, porque hoy toca la importante y vital visita a las pirámides y a la esfinge. Luego al hotel y tarde libre.

El autobús nos da la oportunidad de tener una primera impresión de la capital egipcia. El caos automovilístico es bestial, las calles estás abarrotadas de gente por todos los lados y la suciedad es el denominador común de ellas. Hace gracia ver a la gente barriendo para mover la mierda de un lado a otro. 20 millones de personas son muchas, y eso se deja notar en el bullicio y en la cantidad de bloques de casas, mercados y cafeterías que vamos dejando atrás.

Después de 45 minutos llegamos a nuestro destino, las pirámides de Keops, Kefren y Micerinos. Las que tantas veces hemos visto por televisión o foto, están delante de nuestros ojos y el espectáculo merece la pena. Creo que impresionan aún más de lo que la gente nos ha ido diciendo y la explicación de Rafa nos deja petrificados. 2.300.000 bloques de piedra, 100.000 hombres trabajando, 146 metros de altura... ¿ en verdad ésto se hizo hace 3.000 años? parece realmente imposible.
Visitamos las pirámides por fuera y tenemos tiempo de hacernos una foto con las 3 pirámides de fondo. La anécdota del día la ponen las niñas egipcias que se avalanchan entorno a Eki pidiéndole fotos a su lado. Parecía una famosa. Yo estupefacto lo único que podía hacer es ver, oir y callar, bueno, y sacar alguna foto del momento.

Luego visitamos la Esfinge con su nariz rota, aunque creo que no la disfrutamos del todo, los cuerpos empezaban a sentir los efectos de tantos madrugones y nos pedían descanso irremediablemente.
Así que después de un rato emprendimos camino al hotel. El Fairmonth Nile City es un espectáculo de hotel. Hecho a lo grande, con 23 plantas, SPA, piscina en el "sky" del hotel y unas habitaciones impresionantes. La cama, que era lo que más nos importaba era un lujo asiático, dos metros de mullido colchón con unas almohadas que te sumergías en ellas dispuesto a caer irremediablemente en las manos de Morfeo. Intenté ver el telediario, pero el cansancio pudo con mi cuerpo y quedé petrificado 4 horas en la cama sin mover un solo músculo de lo dormidos que los tenía.
Luego una vuelta por el hotel, relax, cena en la habitación e increíblemente, aunque parezca mentira, de nuevo a dormir. Nos quedaba un sábado intenso por delante, con muchas cosas por ver y había que recuperar el sueño perdido (aunque no se pueda recuperar, queda bien decirlo) y relajar el cuerpo para afrontar un fin de semana lleno de impactos visuales en la ciudad más caótica que he visitado en mi vida. Pero eso, de nuevo, es otra historia...

jueves, 8 de abril de 2010

Viaje a Egipto, 4º parte

¡ La madre que me parió! eso es lo primero que pensé cuando a las 2.15 AM el teléfono sonó en el camarote. Pero bueno, ¿a quién se le ocurre hacer una excursión tan pronto? ¿ cómo es posible que pongan una excursión a estas horas? ¿ esto son vacaciones o un crimen???. Bueno, vale de quejarnos que hoy nos espera un día intenso, bonito y con muchas cosas para hacer disfrutar a nuestros sentidos.

Nos juntamos en el hall del hotel con cara de pocos amigos, el Gran Hermano del Esadora II se empieza a calentar y las caras de sueño son más que patentes. Cogemos las almohadas con el objetivo de echar una cabezadita en el autobús camino a Abu Simbel. Me dan pena los tripulantes del barco que también han tenido que levantarse para darnos la tartera con los desayunos.

El convoy de autobuses, unos 40 calculo yo desde mi asiento y mi somnolencia, sale a las 4AM de Asuán destino Abu Simbel después de pasar los pertinentes y pesados controles de seguridad a los que somos sometidos. Tres horas más tarde y alguna cabezadita después estamos en Abu Simbel, bajo un sol de justicia y esperando a ver un espectáculo digno del madrugón que nos hemos pegado.

Tanto las explicaciones de "Rafa" como la espectacularidad de la construcción son suficientes para dar por bueno habernos levantado tan pronto. Las gigantescas estructuras, transportadas por el mar en pequeños trozos, captan nuestra atención sobremanera y más de uno se queda con la boca abierta mientras nuestro guía nos explica las particularidades de los dos templos, el de Ramsés II y el de la reina Nefertari. Después tiempo libre para visitar los templos, contemplar la belleza del paisaje y con puntualidad británica nos dirigimos al bus, puesto que el convoy de vuelta, con policía incluído, no espera a nadie y tenemos que salir todos juntos.

Otro sueño reparador antes de las dos últimas visitas obligatorias del día, la presa de Asúan, que no captó especialmente y mi atención y el obelisco inacabado. Un monstruo de piedra que se rompió cuando lo tallaban y se ha dejado en la cantera de granito tal y como lo dejaron los antiguos egipcios.

Después al barco, un poco de relax, comida con los compañeros y preparados para la segunda excursión del día, el Pueblo Nubio. Viaje en lancha por el Nilo, paseo a camello hasta el pueblo y visita de sus casas, costumbres y gentes. Una tarde más que agradable junto a ellos. Probamos su té típico, nos hicimos fotos con ellos, con los cocodrilos, visitamos sus casas por dentro y fuímos a una de sus escuelas para ver cómo aprenden los niñ@s nubios. Gente cordial y que vive dentro de lo visto, bien, muy bien gracias al turismo.

Después vuelta en lancha al Esadora II, relax, ducha, descanso, paz y cena. Aunque antes de todo ello tuvimos la última noticia desagradable del día; Rafa nos dice que el avión del día siguiente destino El Cairo nos sale a las 6.30 AM, eso quiere decir que de nuevo a las 4.30AM debemos estar despiertos, ¡ vaya vacaciones!!! la gente del grupo no se lo toma nada bien, pero hay que aceptarlo con deportividad, no queda otra. Así que como el cuerpo no está para más jotas, decidimos retirarnos sin más dilación hacía los respectivos camarotes. Nos espera por delante otra noche corta, otro madrugón, vuelo y llegada a la capital. Pero eso, eso es otra historia...

miércoles, 7 de abril de 2010

Partido para el recuerdo

Si te gusta el basket, como a mí, te dejaría impresionado el partido que vimos entre EEUU y España en la final Olímpica.